La mayor parte de nuestro tiempo hábil lo pasamos en nuestro lugar de trabajo, por lo que se hace
necesario que tengamos un ambiente laboral agradable para realizar nuestras asignaciones con la
mejor actitud posible.
Cuando hablamos sobre clima laboral, nos referimos a la percepción que tienen los empleados sobre
su lugar de trabajo, el estilo para la toma de decisiones, el modelo de las relaciones interpersonales
entre los empleados (jefes y compañeros), la comunicación informal, entre otros. El ambiente
laboral, es algo así como la atmósfera dentro de la compañía o como “lo que se respira en ella” y
tiene que ver con el conjunto de sentimientos y emociones favorables y desfavorables por los cuales
los empleados sienten valorado su trabajo.
Este ambiente favorable de trabajo o clima laboral es la parte visible del iceberg, del cual la parte
invisible está formada por los supuestos subconscientes compartidos que constituyen la cultura
organizacional, la cual es gestionada para lograr el compromiso del personal en la obtención de los
resultados esperados a través de las transformaciones necesarias o cambio organizacional.
El objetivo de los procesos de cultura, clima y cambio organizacional es construir un ambiente de
trabajo favorable para la integración de los esfuerzos de las personas que conforman la institución,
con el fin de conseguir unos objetivos específicos. A través de la gestión de los recursos es posible
identificar las necesidades de la organización y establecer estrategias de acompañamiento, alineadas
con la filosofía institucional y las últimas tendencias de gestión humana.
Todos los elementos que integran la cultura, el clima y el cambio organizacional se desenvuelven
dentro de un marco de liderazgo, propio de cada organización, el cual determina el estilo, el nivel de
desempeño y los supuestos subyacentes asociados a los medios necesarios para el alcance de los
objetivos organizacionales.
Por esta razón el liderazgo es el elemento que marca el rumbo, el tiempo y la forma de dirección de
la organización, pues el comportamiento de los líderes determina la manera de proceder de los
individuos y de los equipos de trabajo. Este liderazgo está definitivamente influenciado por los
elementos invisibles del iceberg que marcan los modelos de pensamiento y el estilo de dirección de
la organización. Por ejemplo, si el tipo de cultura en la organización tiende a desarrollar el sentido
de familia y la lealtad, el clima laboral percibido será de protección y paternalismo.
Para modificar el contexto en el que se desarrollan las interacciones mediante las que se construye el
clima laboral es necesario establecer estrategias, tales como:
Cambios en creencias y valores, a través de la formación y la creación de grupos de
participación.
Cambio de patrones de conducta, estableciendo nuevos sistemas de recompensas.
Cambios de personal, pues integrando nuevas personas llegarán a la organización, nuevas
ideas que pueden generar cambios de los valores y creencias dominantes.
Reubicaciones internas que pueden provocar nuevos aprendizajes y experiencias que
generarán cambios en los valores organizacionales.
De esta forma gestionar ambientes laborales saludables a través del empoderamiento de los líderes y
el personal a su cargo, suministrándoles herramientas y recursos de autogestión, se convierte en una
tarea del día a día y deja de ser una intervención puntual para resolver situaciones determinadas.